Francisco de Borbón: «Mi padre quería que el VI duque de Sevilla fuera yo»

  • 27/12/2025

Francisco de Borbón ha recogido el testigo de su padre y ha puesto en alta la Orden de San Lázaro, como Gran Maestre, llevando a cabo una gran labor humanitaria, especialmente con los más desfavorecidos en estas fechas navideñas. En una entrevista exclusiva para LA RAZÓN, el aristócrata nos detalla su trabajo en la institución y cómo estas Navidades están siendo las más tristes de su vida, tras la ausencia de su padre, el V duque de Sevilla, y las luchas internas familiares por ostentar el ducado que él le dejó en herencia por escrito en el testamento.

Desde la muerte de Carlos Gereda de Borbón, usted ha ostentado el cargo de Gran Maestre de la Orden de San Lázaro con una gran labor humanitaria.

Sí, llevo en esta Orden de San Lázaro desde los 13 años. Cuando me nombraron Gran Maestre, era la primera vez que en la institución se votaba al elegido. Esta orden tiene una antigüedad de más de un milenio y su propósito es ayudar a los más desfavorecidos.

Justo hace unos días acaban de celebrar su gala de Navidad y han donado lo recaudado al Banco de Alimentos de Marbella.

Sí, fue una gala muy especial en la que se honró la memoria de mi padre. Allí, se le rindió homenaje con un busto esculpido en su honor. Con los fondos obtenidos en la subasta, realizamos un acto de entrega de alimentos en Marbella, donde beneficiamos a más de cien familias necesitadas en la Iglesia del Rocío. Colaboramos con más de 50 países y también con la ONG de Cáritas.

En ese acto homenaje a su padre, usted se emocionó y no pudo evitar el llanto.

Es cierto. Me puse a llorar como un niño. Estaba tan sensible al ver como todo el mundo manifestaba su cariño hacia mi padre, que no pude evitar las lágrimas. Siempre le busco a él cuando estoy en un escenario, para que me ayude a hacer lo correcto y decir las palabras que él hubiera dicho si aún estuviera aquí.

Desde que el duque de Sevilla falleció en mayo de este año, ha sido usted quien ha llevado su legado...

Y así será siempre. Mi misión en la vida será honrar su memoria y seguir su legado, porque él me enseñó todo lo que soy ahora. Con una de mis empresas estoy creando el Cuerpo de la Nobleza del antiguo Reino de Sevilla, donde vamos a unir a todas las familias reales europeas. También vamos a constituir unos premios en su honor.

¿Qué valores le inculcó su padre?

Mi padre y mi madre me inculcaron, al unísono, los conceptos de nobleza y humildad. Fueron dos personas cuyos principios siguen aún intactos en mí. A veces pensaba que era un poco estricto conmigo. Siempre me decía: «Así no, Fran, saca las manos de los bolsillos, no te toques el pelo…» y cosas así, para que mi comportamiento fuera impoluto.

Estas serán sus primeras navidades sin él, ¿cómo se siente?

Pues estoy un poco ansioso. Su presencia siempre lo llenaba todo. Estaremos mi esposa, mi hijo y yo, echándole mucho de menos. Uno nunca se acostumbra a perder a alguien.

Han sido muchas pérdidas seguidas. Su madre Beatriz, su hermana Cristina…

Uno nunca se acostumbra a las pérdidas, y en estas fechas ese vacío se agranda. Hace unos días, cuando me regalaron en la gala el cuadro con los emblemas morados, el color que le gustaba a Cris, y las ranas en honor a mi madre, no pude evitar llorar porque ya no están.

¿Qué tenía Cris que siempre la tiene presente?

Todo. Cris no estaba hecha para este mundo. Era mayor que yo, pero siempre decía que era mi hermana pequeña. En estas fechas la echo mucho de menos porque ella era muy de Navidad. Se ponía pendientes con objetos navideños, hacía corbatas con arbolitos como la que ahora lleva mi tío, y era, en la ternura personificada.

Usted siempre fue una calcomanía con su madre. De hecho, cuando sus padres se separaron, se fue a vivir con ella y Olivia con su padre.

Sí, siempre los chicos estamos más apegados a nuestras madres. Siempre estuve a su lado. Ella era muy espiritual. Eligió la magia antes que ser princesa, y fueron sus valores sobre la vida los que la hicieron grande.

Hace poco, Isabel Preysler dijo en su libro que su madre fue la causante de que Julio Iglesias supiera que estaba con el Marqués de Griñón...

Me pareció muy mal por parte de esta señora hablar de alguien que ya está muerta y no puede rebatirla. Mi madre no era de chismes; todo lo contrario, vivía y dejaba vivir. Así que dudo mucho que eso sea cierto, por solo escuchar una voz en alemán.

Y hablando de discreción, tiene usted a Sophie, la esposa perfecta...

Ellalla es mi centro, mi apoyo, mi todo. Me ha dado un hijo estupendo, que es el calco de mi padre, incluso en sus expresiones, y no puedo estar más feliz de tenerla a mi lado. Hacemos un buen buen equipo.

¿Cómo va el asunto de la herencia del Ducado de Sevilla? Leí que se enteró usted por la prensa que su hermana Olivia había solicitado el título...

Es cierto, me enteré por «¡HOLA!» y me sorprendió mucho, porque mi padre solo llevaba unos meses fallecido y lo que en esos momentos tocaba era seguir el duelo y honrar su nombre. Hay un año de plazo para solicitar el título y no corría ninguna prisa.

Veo que este tema le duele...

Mi padre dejó en su testamento que su voluntad era que yo ostentara el título de Duque de Sevilla, para lo que me estuvo instruyendo desde niño, y eso era lo que él quería. De hecho, tanto Olivia como Cristina firmaron un documento de renuncia al título, porque ellas querían dedicarse a hacer otras cosas en la vida.

¿Y qué va a hacer al respecto?

Pues hacer lo que le prometí a mi padre: voy a luchar para que se cumpla su voluntad, tal y como dejó escrito en el testamento, en el que quería que el VI duque de Sevilla fuera yo.